Trastorno obsesivo-compulsivo
- Gloria Caballero

- 18 ago 2020
- 1 Min. de lectura
Se caracteriza por la presencia de pensamientos obsesivos o de actos compulsivos, ambos recurrentes.

Los pensamientos obsesivos son ideas, imágenes o impulsos que penetran la mente del paciente una y otra vez, en forma estereotipada. Estos pensamientos son casi invariablemente angustiantes y el paciente afectado intenta a menudo rechazarlos, sin tener éxito en su empeño. A pesar de esto, son reconocidos como pensamientos propios, incluso aunque sean involuntarios y a menudo repugnantes.
Los actos o ritos compulsivos son comportamientos estereotipados, repetidos una y otra vez. No son intrínsecamente agradables, ni tienen como finalidad el cumplimiento de tareas inherentemente útiles. Su función es prevenir algún suceso objetivamente improbable. A menudo, un daño causado al o por el paciente, que éste teme que, de otro modo, puede ocurrir.
Habitualmente el paciente reconoce que este comportamiento no tiene sentido o que es ineficaz, por lo que realiza intentos repetidos para resistirse a él. Casi invariablemente hay ansiedad, la que empeora si los actos compulsivos son resistidos.



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