Auto-lesiones
- Gloria Caballero

- 3 jun 2020
- 1 Min. de lectura
Actualizado: 2 jul 2020
Una de las grandes preocupaciones de los padres de adolescentes es la tendencia actual de éstos a auto-lesionarse, es decir, la persona se inflige lesiones superficiales aunque dolorosas, en su propio cuerpo de manera repetida.

El objetivo de esta conducta habitualmente es reducir las emociones negativas como la tensión, la ansiedad y el auto-reproche; o resolver una dificultad interpersonal y lo viven como un auto-castigo merecido.
Generalmente esta condición comienza en la adolescencia temprana y puede continuar por muchos años. Los ingresos hospitalarios por auto-lesión no suicida alcanzan un pico de los 20 a los 29 años de edad. Lo más frecuente es que la lesión se realice con un cuchillo, aguja u otro objeto afilado. Las zonas de lesión más habituales son la región frontal de los muslos y la cara dorsal del antebrazo.
Las familias suelen alarmarse cuando descubren que su hijo/a se está causando cortes o heridas voluntariamente y no saben cómo reaccionar ni a quién acudir. Es importante que en estos casos los padres estén junto a sus hijos, que hablen con ellos y les pregunten por las fuentes de su malestar, y que traten de proporcionarles acompañamiento y apoyo.
Encontrar afecto, comunicación y apoyo en la familia puede suponer una gran diferencia en el malestar de algunos adolescentes. También se puede buscar apoyo profesional.



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